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“Ayer como hoy la oración del justo sirve para poner en evidencia la infinita disposición  de misericordia y perdón del corazón de Dios”

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Si tu quieres ser parte de este Ejercito Poderoso de Dios, queremos contar contigo estamos seguro que muchos Peruanos te necesitan haciendo vallado y en la brecha como un Verdadero Intercesor.
     
 

COMO DESATAR EL RIO DE DIOS EN NUESTRA VIDA

Esta respuesta tiene que ver con 2 principios espirituales básicos:

  1. Abrir el Corazón
  2. Abrir la Boca

La primera palabra la encontramos en el siguiente versículo (Pr 4:23)
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de el mana la vida” que declaración tan importante que del corazón mana la vida en otras palabras, no podemos hacer nada que trasmita vida si no abrimos el corazón para que fluya de allí la bendición.
Sabemos que hay que abrir nuestro corazón para que entre Jesús (Ap 3:20) pero también debemos abrir para que emane la vida de Jesús en la forma de adoración. Pablo exhorto a los corintios, a que abrieran su corazón, así como el había abierto el suyo hacia ellos, solo así podría haber verdadera comunión Efesios 4:18 claramente nos enseña que la dureza de corazón (corazón cerrado) impide el fluir de la vida de Dios.
Quizás no haya nada más importante para alguien que se para sobre una plataforma para ministrar, que el que lo haga con un corazón abierto hacia Dios.
Cuando uno abre su corazón, el fluir del Espíritu se manifiesta a través de las palabras, a través de las manos, al tocar un instrumento y aun a través de los ojos. No conozco ninguna persona que siendo verdaderamente llena del Espíritu Santo tenga ojos secos.
Por eso dice la palabra: “los que sembraron con lagrimas, con regocijo segaran” e “ira andando y llorando el que lleva la preciosa semilla” (sal 126:5-6) El fluir del Espíritu sensibiliza el interior, pero esto no tiene nada que ver con las emociones, tiene que ver con algo que esta sucediendo en el interior, un torrente que busca expresarse a través de nuestro corazón, y que muchas veces encuentra una salida a través de nuestros ojos.

La segunda palabra es abrir la boca: El Señor Jesús declaro en Juan 7:37-39: “si alguno tiene sed, venga a mi y beba. El que cree en mi, como dice la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva……” Juan, el apóstol, nos aclara que Jesús se refería al Espíritu que habrían de recibir los que creyente en EL.
En otras palabras, el rió de Dios esta, en todo su potencial, dentro de cada creyente que ha recibido del Espíritu para traer cambios a esta tierra.
“Sobre las cumbres áridas abriré ríos y manantiales en medio de los valles. Convertiré el desierto en lagunas y la tierra reseca en fuentes de agua (Is. 41:18)
La tierra será llena del conocimiento de su Gloria pero esto solo será una realidad palpable en el ámbito personal si estamos dispuestos a abrirnos ante Dios y ante los hombres, ante Dios para ser continuamente llenos del Espíritu ante los hombres para tener un corazón transparente y genuino del cual mana la vida.